miércoles, noviembre 22, 2006

lully [pies al desnudo]

(siguiendo los consejos de patton, voy a escribir este post como si fuera una columna para soho)

no he conocido la primer mujer que se sienta orgullosa de sus pies, casi todas hablan mal de ellos y no dudan en decir que es la parte más fea de su cuerpo, no son pocas las que nunca dejan que uno los toque y que se ponen rojas cuando me han sorprendido mirando los dedos que se asuman por una chancla ó que esconden sus dedos en las piscinas cuando uno señala que tienen pelos.

prefiero las mujeres que tienen menos fobia por sus pies y se dejan hacer masajes en los pies, las que los cuidan pero no se obsesionan, las que se dejan chupar un dedito cuando es necesario.

las he conocido que se afeitan los dedos, se tallan la planta con piedra pomez y usan cremas especiales para humectarlos, además del pedicure reglamentario, otras que solo les echaban el agua que les cae al ducharse y que no les importa estar todo el día con chanclas y las patas sucias.

mis queridos lectores, una mujer que se moje mientras se le masajean los pies con dedicación y que mantenga un olor razonable entre sus dedos es una joya que se debe cuidar, no importa lo demás, que ame la parte más fea de su cuerpo es un buen indicio. si además no le importa tener dedos de cinco centimetros ó meñiques sin uña de cinco milimetros mucho mejor, porque se acepta tal como es en un 99,99%, claro ya es decisión suya si quiere andar con una mujer que tiene los pies de un mutante.


3 comentarios:

  1. No ha pillado que hay unas jodas en polimero, que les dan la forma en que venden la piedra pomez y tienen la misma funcion? pero dura mucho menos

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  2. ¿si ha leido a lully?

    Tenía que decir que es un hembro, que es irressitible y que sus pies son sencillamente espectaculares. Que cada que sale a la calle en chanclas hay por lo menos 5 accidentes de tránsito, todos por gente mirando esos pies de Dios griego. Contar como alguna vez folló con los pies, y para finalizar enviarnos un abracito y adularnos un rato y dejar algo bien polémico, una pregunta tipo ¿y te gustaría follar con mis pies?.

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  3. Lo que falta es llenarlo de clichés, sobrecargarlo de adjetivos primorosos y hacer uso de una imaginería tan fina y sutil como un trono de quinceañera.

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