martes, febrero 21, 2006

confesiones castrenses 5

esta semana ha habido gran revuelo por los maltratos fisicos y las torturas sicologicas infligidas a un grupo de soldados del plan patriota mientras realizaban entrenamientos para evitar ser secuestrados, j. ha escrito dos post al respecto y ya he comentado algo. ahora quiero contar una historia de maltrato que yo propicie.

el cabo primero cerón es un indigena paez, se mantiene sonriente y en general es un buen cuadro, antes de ser comandante de escuadra del peloton tres de la compañia hombres de acero, estuvo en diferentes bases en medellín con soldados regulares, era chistoso hacerlo enojar, porque se ponia rojito y hablaba una mezcla de español y su lengua nativa a toda velocidad que hacia imposible entenderlo.

yo ya era un recluta antiguo, con siete meses de antigüedad y ya le habiamos dado su bienvenida a los bachilleres que habian entrado en mitad de año, un sabado cualquiera les parecio buena idea hacernos trotar una hora por todo el batallón, yo andaba muy contento porque al dia siguiente me podría ir de permiso como todos los domingos y no paraba de hacer chistes y hablar mientras trotabamos formando un paralelepipedo humano, el cabo cerón iba guiando el trote y al ver que no dejaba de joder ordeno un alto, paso entre las filas y me pego un puño seco en el pecho mientras me decia que dejará de joder, el puño no me dolio, fue hasta normal, pero para un adolescente como lo era en ese momento, el gesto me ofendio por que lo hizo en frente de mis amigos, quede con rabia, durante el resto del trote estuve pensando en como desquitarme.

apenas llegue al alojamiento, tome la mochila del equipo de montaña, que es una especie de morral con varillas de aluminio que lo refuerzan y sin pensarlo mucho estire un pie y me di un buen golpe en la espinilla, cojeando y con rabia todavia fui a buscar al mayor timarán, segundo comandante del batallón y oficial de derechos humanos, le conte que el cabo cerón me habia pegado una patada mientras trotabamos sin previa provocación, el mayor me ordeno irme al alojamiento y mando llamar al cabo cerón inmediatamente, en ese momento me di cuenta de la injusticia que habia realizado, al cabo cerón lo regañaron por sus actos y a los pocos días lo trasladarón a una base.

fui un hijodeputa por lo que hice, el cabo solo intentaba mantener el orden, pero para mi fue más importante vengarme por un sentimiento de humillación infantil.

todo esto me hace pensar que si hace diez años habia oficiales tan comprometidos por el bienestar de los soldados, hoy tambien deben existir.

5 comentarios:

  1. Cuando uno entra a este tipo de instituciones, indefectiblemente surge un cambio en los códigos morales y de cierta manera en la lógica social y creo que eso es un problema grande porque por ahí derecho se empiezan a validar comportamientos que en otro contexto serían deplorables, (robo, mentira, violencia física y sicológica, etc) hasta llegar al caso tan publicitado en los medios últimamente.

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  2. Claro, buenas personas hay, pero la tradición sobre la que se basa la institución sigue siendo la misma. Mientras los nuevos políticos promulgan la necesidad de dejar atrás el facilismo y la malicia indígena, el ejército sigue creyendo que es esa es una de las más preciadas virtudes del soldado colombiano. En el ejercito siguen considerando que lo importante es tramar, que el engaño se justifica.

    Yo me pregunto si no es precisamente debido a que usted estaba en el ejército que consideró como una posibilidad darse a sí mismo para joder al cabo. No hay nadie que conozca que haya prestado servicio militar y no haya robado al menos una vez. Muchos de mis compañeros de contingente se iniciaron en la marihuana y la coca dentro del batallón. La degradación moral que incentiva el servicio militar en los soldados es innegable. Esas son las cosas que yo critico.

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  3. Tu venganza la juzgas tú y me parece bien como la enfocas. Incluía una mentira, porque él no te había pateado.
    Pero creo que, (eres tú el que deberías aclarármelo) por el sentido de culpa que te dejó el haber mentido, ahora te arrepientes y presentas como culpable de una falta motivada por un exceso de un superior. (En el ejército eso es aceptado y típico, pero eso no quiere decir que deje de ser reprobable e injusto).

    Estabas mamando gallo, cierto. Pero tu superior debió haber buscado otra manera (no violenta ni degradante ante el grupo) para corregirte. Opino yo.

    Porque su comportamiento fue tan injusto que te llevó a tí a denunciar su acción y a recurrir a exagerar los hechos. Lo que no estuvo bien de tu parte.

    Un saludo cordial. Me gusta tu blog.

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  4. Alvaro, no es la cuestión de haber mentido lo que me causa la culpa, es más bien saber que abuse deliveradamente para que castigaran a alguien que no se lo merecia en un acto de absurda soberbia.

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